¿Qué es el melasma exactamente?
El melasma es un trastorno de pigmentación adquirido que se caracteriza por la aparición de manchas marrón-grisáceas en áreas expuestas al sol, principalmente en el rostro: mejillas, frente, nariz, labio superior y mentón. Es más frecuente en mujeres con fototipos medios a oscuros (pieles latinas, del sur de Asia o del Mediterráneo).
La condición ocurre cuando los melanocitos —las células productoras de pigmento— se sobreestimulan y generan melanina en exceso. El resultado son manchas que pueden ser superficiales (epidérmicas), profundas (dérmicas) o mixtas, lo que influye directamente en cómo responden al tratamiento.
¿Por qué aparece el melasma?
El melasma es multifactorial. Los principales desencadenantes son:
Exposición solar
La radiación UV es el principal factor que activa y mantiene el melasma. Sin fotoprotección, cualquier tratamiento pierde efectividad.
Factores hormonales
Embarazo (cloasma), uso de anticonceptivos orales y terapia hormonal son factores desencadenantes frecuentes.
Predisposición genética
El melasma tiene un componente familiar. Si tus padres lo tuvieron, tienes mayor riesgo de desarrollarlo.
Calor y luz visible
No solo el sol activa el melasma. El calor y la luz visible (incluso la de pantallas) pueden estimular la pigmentación.
¿Por qué es importante el diagnóstico médico antes de tratar?
No todas las manchas en el rostro son melasma. Existe el riesgo de confundirlo con hiperpigmentación post-inflamatoria, lentigos solares, nevos o incluso lesiones que requieren biopsia. Iniciar tratamiento sin diagnóstico puede empeorar la pigmentación o retrasar la atención de una lesión que necesita otro manejo.
Además, el tipo de melasma (epidérmico, dérmico o mixto) determina qué tratamientos serán efectivos. El melasma dérmico, por ejemplo, no responde igual al láser y puede empeorar con algunas tecnologías si no se elige correctamente.
¿Cómo se trata el melasma?
El melasma se trata con un enfoque combinado y sostenido en el tiempo:
- Fotoprotección diaria estricta con SPF 50+ de amplio espectro (incluye protección frente a luz visible)
- Rutina despigmentante personalizada (hidroquinona, ácido tranexámico, retinoides, niacinamida, ácido kójico, entre otros)
- Peelings dermatológicos superficiales o medios controlados
- Láser Nd:YAG de baja fluencia o Q-Switched en casos seleccionados con criterio médico estricto
- IPL (luz pulsada intensa) para manchas superficiales en pieles claras
- Seguimiento periódico para ajustar el tratamiento según la evolución
Si tienes manchas en el rostro y estás en Caracas, puedes conocer más sobre el enfoque que seguimos en la página de tratamiento de manchas y melasma en Caracas.